Ayer me caí...
Me tropecé con el perro
Que, silencioso se atravesó en mi camino
Caminaba lánguidamente por el pasillo
Esperando que yo saliera de la habitación.
En el instante en que perdí el equilibrio
Y caía a estrellarme, de cara, contra el piso
Me percaté que, en un segundo,
El futuro en pleno
Todos mis planes
Podrían irse al traste.
Por un perro…
Lydia Ruiz