domingo, 22 de agosto de 2010

¡SOLO LOCO! ¡SOLO POETA!


Hoy, mi sentir está en la pluma del señor
Nietzsche en su loco poema.

¡SOLO LOCO! ¡SOLO POETA!


Cuando la luz se va desvaneciendo

cuando ya el consuelo del rocío

se filtra en la tierra

invisible, inaudible

-pues delicado calzado lleva

el consolador rocío, como todo dulce consuelo-

entonces recuerdas, recuerdas tu, ardiente corazón

cuan sediento estuviste

de celestiales lagrimas y gotas de rocío,

abrasado, cansado, sediento,

mientras en sendas de amarilla hierba

malignas miradas del sol crepuscular

por entre negros árboles en torno a ti corrían,

deslumbrantes, malintencionadas, abrasadoras miradas del sol.


¿Tú el pretendiente de la verdad?" -así se mofaban-.

­¡no! ­sólo un poeta!

un animal astuto, saqueador, rastrero,

que ha de mentir,

que premeditadamente, intencionadamente,

ha de mentir

multicolor larvado,

larva el mismo,

presa el mismo,

¿es eso el pretendiente de la verdad?...

­Sólo loco! ­Sólo poeta!

Solo un multicolor parloteo

multicolor parloteo de larvas de loco

trepando por mendaces puentes de palabras

sobre un arco iris de mentiras

entre falsos cielos

deslizándose y divagando.


¡sólo loco! ¡sólo poeta!

šEs eso el pretendiente de la verdad?

No inmóvil, rígido, liso, frío,

convertido en estatua,

pilar de dios;

no erigido ante templos

atalaya de dios:

­¡no! Hostil eres a tales modelos de virtud,

mas recogido estas en el desierto que en los templos,

audaz como los gatos

saltas por todas las ventanas

y en toda ocasión

husmeas la selva virgen

tu que por selvas vírgenes

entre fieras de coloreados pelajes

pecadoramente sano y bello y multicolor corrías,

con lascivos belfos,

feliz con el escarnio, feliz en el infierno, feliz y sanguinario,

ladrón furtivo, mentiroso corrías...


O semejante al águila

que fija su mirada largo tiempo en los abismos

en sus abismos...

-­oh, girar como ella

hacia abajo, hacia el fondo, hacia adentro,

hacia cada vez mas profundas profundidades!

Y entonces

de repente

vuelo vertical

trazo precipitado

caer sobre corderos

hacia abajo, voraz,

ávido de corderos,

odiando toda alma de corderos,

odiando rabiosamente todo lo que parezca

virtuoso, borreguil, de rizada lana,

necio, satisfecho con leche de oveja...

Así, aguileñas, leopardinas,

son las añoranzas del poeta,

son tus añoranzas entre miles de larvas,

¡tú, loco!, ¡tú, poeta!


Tú que al hombre consideras

tanto dios como oveja

al dios desgarrar en el hombre

como a la oveja en el hombre

y desgarrando reír

En esto consiste tu felicidad!

felicidad leopardina y aguileña

felicidad de loco y de poeta!"

Cuando la luz se va desvaneciendo

y la hoz de la luna

ya se desliza verde y envidiosa

entre rojos purpúreos

-enemiga del día

y sigilosamente a cada paso

las guirnaldas de rosas

siega, hasta que se hunden

pálidas en la noche:

así caí yo mismo alguna vez

desde mi desvarío de verdad

desde mis añoranzas de día

cansado del día, enfermo de luz

caí hacia abajo, hacia la noche, hacia las sombras,

abrasado y sediento

de una verdad.


¿recuerdas aun, recuerdas tu, ardiente corazón,

que sediento estuviste?

¡sea yo desterrado

de toda verdad!

¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!


sábado, 26 de junio de 2010

"TÚ ME QUIERES BLANCA"


"Tú me quieres blanca" , trata del rol virginal que se le exije a la mujer en la sociedad...
y bueno me lo dedico...no solo como víctima de esa reclamación de que me quieras casta, si no también como perdularia sanguinaria que demanda castidad en un cuerpo curioso e innegablemente por los años cultivado.


"TÚ ME QUIERES BLANCA"
Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.